
Este anhelo de "contacto" sincero y noble, pienso que son muchísimas las personas que lo tienen, que lo sienten. Pero, -y ahí es a donde voy-, qué puedo contarles de mi (aunque lo sepan muy bien ya de antemano). ¿Alguien ha hecho esta reflexión personal? ¿Puede mi persona recabar la atención de unos "Seres tan depurados"? ¿Puede mi persona, con sus prejuicios, con sus problemas humanos, sus reacciones, sus iras, sus rencores, sus ego-ismos, etc., pretender un diálogo directo con Ellos?

¿Para acallar nuestras humanas dudas? ¿Para satisfacer "nuestro ego místico del orgullo" ante las personas? ¿O con la simple y original (que es la que verdaderamente "vale") inocencia espontánea de los niños?
¿Nos planteamos el respeto (que no el miedo) y la confianza precisa (que no es justamente pensar que están en nuestro "mismo nivel", sobretodo espiritual) y que su trato de Amor y Equilibrio es realmente el equivalente al que debe haber entre un padre y un hijo?
Nadie es perfecto (¡que gran verdad!) y todo el mundo puede dirigirse a Ellos, "Los Señores del Cielo" como mejor sienta o a los dictados de la propia Conciencia... Pero pienso que no está de más plantearse "¿a quienes nos estamos dirigiendo?", "¿con que motivo?", "¿es un sentimiento que fluye de dentro?", "¿es algo meramente superficial?", "¿a que poder nos estamos dirigiendo?", "¿se puede tomar como un juego o un pasatiempo?".
Consultar cada uno a la Conciencia personal sobre nuestras acciones o actos es un saludable ejercicio de "relajación-concentración-meditación", para "tomar el pulso de nuestra Vida". Que nadie dude que ahí están todas las respuestas (gusten o no) y, naturalmente, también las que plantea esta reflexión.

O cuando nos permiten una fotografía, cuando nuestra retina no los capta físicamente, y luego, en mitad del paisaje, al revisar los reportages, aparece la "luz inequívoca", la "nave", el "OVNI", y quedamos sorprendidos por ser "aquello" un verdadero regalo de Ellos, aún cuando se lo hubiésemos pedido desde lo más profundo..

Pero nunca hay que olvidar - lo se - que su "superioridad" siempre les permite conocer en el receptor o receptores el nivel de sinceridad con que se pretende el acercamiento a Ellos.
Y definitivamente, pienso que cuando uno se dispone "firmemente" a solicitar-les avistamientos o acercamientos, siempre tiene que tener muy claro como saludaría a un Superior Desconocido si se le presentara en aquél momento : con que sinceridad, con que pensamientos, con que palabras...
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